Durante los últimos dos años, la inteligencia artificial ha revolucionado la forma en que se crean campañas publicitarias. Generar imágenes, escribir copys, producir variaciones creativas o adaptar anuncios a diferentes audiencias ha pasado de requerir días de trabajo a resolverse en cuestión de minutos. Sin embargo, esta evolución tecnológica abre una pregunta que hasta ahora había quedado en un segundo plano: ¿debería el usuario saber cuándo un anuncio ha sido creado o modificado mediante inteligencia artificial?
Google acaba de responder afirmativamente.
La compañía ha anunciado que comenzará a mostrar información sobre el uso de IA generativa en los anuncios que aparecen en Google Search, Google Discover y YouTube, incorporando una nueva etiqueta de transparencia dentro de My Ad Center. Si el anuncio ha sido creado o editado mediante las herramientas de IA de Google, el sistema lo indicará automáticamente. Si se ha utilizado una solución de terceros, será el propio anunciante quien deberá declararlo.
Más que una etiqueta: una declaración de intenciones
A primera vista puede parecer un cambio menor.
Sin embargo, representa uno de los movimientos más importantes que Google ha realizado en materia de transparencia desde la creación del Ads Transparency Center, la plataforma que permite conocer quién está detrás de cada anuncio y qué campañas ha publicado un anunciante.
La diferencia es que ahora la transparencia deja de centrarse únicamente en quién paga un anuncio para extenderse también a cómo ha sido creado.
Es un cambio de paradigma.
Hasta ahora, el usuario apenas tenía información sobre el proceso creativo de la publicidad digital. En adelante, la inteligencia artificial también formará parte de esa información contextual.
La IA ya forma parte de la publicidad. Ahora también de su trazabilidad.
Google no está limitando el uso de la inteligencia artificial. Al contrario.
La compañía continúa integrando IA generativa en prácticamente todas las fases del proceso publicitario: generación automática de imágenes, creación de textos, optimización de creatividades y nuevos formatos publicitarios dentro de AI Overviews y AI Mode, donde los anuncios empiezan a integrarse directamente en respuestas generadas por Gemini.
La novedad consiste en que, paralelamente a esa automatización, Google quiere que el usuario pueda conocer el origen del contenido publicitario.
No parece casualidad.
La Unión Europea continúa desarrollando nuevas obligaciones de transparencia para los sistemas de inteligencia artificial, mientras que distintos reguladores llevan meses reclamando mecanismos que permitan distinguir con claridad los contenidos sintéticos de los creados íntegramente por personas.
Google parece estar adelantándose a ese escenario.
Un movimiento que va mucho más allá de la publicidad política
Hasta ahora este tipo de etiquetas estaban prácticamente limitadas a campañas electorales o contenidos especialmente sensibles.
En 2024 Google ya exigía identificar anuncios políticos que utilizaran imágenes o vídeos sintéticos capaces de representar personas o acontecimientos de forma realista.
Ahora ese principio se traslada al conjunto del ecosistema publicitario.
Y eso tiene una lectura interesante.
La IA deja de considerarse una excepción para convertirse en una herramienta cotidiana cuya utilización debe ser visible para el usuario.
No porque exista una presunción de fraude.
Sino porque la confianza será uno de los activos más importantes de la publicidad durante los próximos años.
¿Cambiará el comportamiento de los usuarios?
La gran incógnita todavía no tiene respuesta.
¿Influirá una etiqueta de "Creado o editado con IA" en la tasa de clics?
Probablemente dependerá del contexto.
En determinados sectores —como salud, finanzas o información— los usuarios podrían valorar positivamente conocer el origen del contenido. En otros ámbitos más creativos o comerciales, esa información quizá pase prácticamente desapercibida.
Lo realmente importante es que comienza a construirse un nuevo estándar de transparencia digital.
Hace apenas unos años bastaba con indicar que un contenido era patrocinado.
En los próximos años también podría ser habitual conocer qué parte del contenido ha sido generada mediante inteligencia artificial.
Lo que significa para anunciantes y agencias
Desde un punto de vista operativo, la medida apenas modifica la forma de trabajar.
Las herramientas de IA seguirán estando disponibles y Google ha dejado claro que esta nueva política no limita ni penaliza el uso de inteligencia artificial para crear anuncios.
Sin embargo, sí introduce una nueva responsabilidad.
Los anunciantes que utilicen herramientas externas deberán declarar correctamente el uso de IA cuando corresponda, mientras que las agencias deberán incorporar estos nuevos criterios dentro de sus procesos de producción creativa.
Es un paso más hacia una publicidad donde la trazabilidad tendrá tanto peso como la creatividad.
Una tendencia que también afecta a los medios
Aunque la noticia se centra en la publicidad, el trasfondo conecta directamente con uno de los grandes debates que estamos analizando desde OA Cloud.
La inteligencia artificial ya no solo está transformando cómo se crean los contenidos.
También está cambiando cómo se distribuyen, cómo se monetizan y cómo generan confianza.
En artículos recientes como "¿Cómo saber si ChatGPT está enviando tráfico a tu medio?" analizábamos precisamente cómo la IA empieza a modificar las métricas tradicionales del tráfico web.
Del mismo modo, en "¿Y si la IA no sustituye al periodista, pero sí cambia su valor?" reflexionábamos sobre la importancia de preservar el criterio humano dentro de redacciones cada vez más automatizadas.
La nueva política de Google añade una pieza más a ese escenario.
La transparencia deja de ser únicamente una cuestión editorial.
También pasa a formar parte de la publicidad.
La próxima ventaja competitiva será generar confianza
La inteligencia artificial seguirá automatizando tareas.
Seguirá acelerando campañas.
Seguirá reduciendo costes de producción.
Pero, al mismo tiempo, las plataformas comienzan a asumir que la automatización necesita mecanismos que ayuden al usuario a comprender qué está viendo.
Google acaba de dar un paso importante en esa dirección.
Y probablemente no será el último.
Porque en un ecosistema donde cada vez más contenidos —editoriales y publicitarios— son creados con ayuda de la inteligencia artificial, la confianza ya no dependerá únicamente de la calidad del mensaje, sino también de la transparencia con la que se explique cómo ha sido construido.