The New York Times prueba resúmenes con IA: el buscador del medio también quiere aprender a responder

Inteligencia artificial aplicada a buscadores y resúmenes de noticias en medios digitales.
Marta Fernández
Marta Fernández

Community Manager

Buscar una noticia dentro de un medio siempre ha significado prácticamente lo mismo: escribir unas palabras, recibir una lista de resultados y encontrar entre ellos el artículo que necesitamos.

La inteligencia artificial puede cambiar también esa experiencia.

The New York Times ha comenzado a probar con un pequeño grupo de usuarios una nueva herramienta que combina artículos relacionados, extractos y resúmenes generados por IA a partir del propio periodismo del diario.

La prueba, revelada por Semafor, supone algo más que una actualización del buscador. Es la primera vez que la sección de noticias del periódico experimenta con texto generado por IA que puede llegar al lector sin la revisión previa de un periodista o editor.

Y ahí comienza el verdadero debate.

De buscar noticias a preguntar al archivo

La oportunidad es evidente.

Los grandes medios llevan décadas acumulando miles (en algunos casos millones) de artículos. Hasta ahora, buena parte de ese patrimonio periodístico dependía de Google, de enlaces internos o de buscadores tradicionales para volver a ser descubierto.

Con la IA, el archivo puede dejar de funcionar únicamente como una hemeroteca y convertirse en una base de conocimiento capaz de responder preguntas.

En lugar de buscar diez artículos sobre un conflicto internacional, por ejemplo, un lector podría formular una pregunta y obtener una síntesis construida a partir de la cobertura publicada por el propio medio, con enlaces hacia las informaciones originales.

La IA no tendría que sustituir al periodismo. Podría convertirse en una nueva puerta para acceder a él.

El problema es quién controla la respuesta

La prueba del Times, sin embargo, introduce una cuestión delicada: la supervisión humana.

Parte de los periodistas del periódico ha mostrado su preocupación por permitir que respuestas generadas automáticamente lleguen directamente al lector. El debate no es nuevo. El NewsGuild ya ha situado la inteligencia artificial entre los asuntos centrales de sus negociaciones con The New York Times, reclamando garantías sobre su utilización y sus consecuencias para el trabajo periodístico.

El problema no es únicamente que una IA pueda equivocarse.

Es quién firma implícitamente ese error.

Cuando una respuesta aparece dentro de la web de un medio, el usuario no necesariamente distingue entre lo que escribió un periodista y lo que sintetizó posteriormente un sistema automático.

Y para una cabecera cuyo principal activo es la credibilidad, esa diferencia importa.

No es solo The New York Times: los medios empiezan a experimentar

El movimiento del Times no debería analizarse como un caso aislado. Cada vez más medios están explorando cómo utilizar la inteligencia artificial no solo para producir contenidos, sino también para facilitar su consumo y recuperar el valor de sus archivos.

Un ejemplo interesante es el del grupo argentino Clarín, que ya ha experimentado con soluciones basadas en IA para sintetizar y adaptar contenidos. Entre estas iniciativas se encuentra UALTER, un proyecto que permite ofrecer diferentes versiones de un mismo texto, incluida una versión abreviada, y herramientas como TuChef, un asistente conversacional construido sobre miles de recetas seleccionadas por el propio equipo editorial.

La lógica detrás de estas experiencias es especialmente relevante para el sector.

La IA no tiene por qué generar información nueva para aportar valor a un medio. También puede ayudar al lector a entender, descubrir y navegar mejor por la información que el medio ya posee.

Y eso cambia bastante el debate.

Durante los últimos años, gran parte de la conversación sobre inteligencia artificial y periodismo se ha centrado en la generación automática de noticias. Sin embargo, quizás una de las aplicaciones más interesantes esté en otro lugar: utilizar IA como una nueva capa entre el archivo periodístico y el usuario.

El archivo puede convertirse en un producto

Para las redacciones, esto abre una posibilidad especialmente interesante: utilizar la IA para aumentar el valor del contenido que ya poseen en lugar de limitarse a generar más contenido.

Una hemeroteca correctamente estructurada podría permitir que un lector pregunte por una persona, una empresa o un acontecimiento y reciba contexto construido sobre años de periodismo propio.

El valor no estaría únicamente en ofrecer un resumen rápido.

También estaría en conseguir que artículos publicados hace meses o años vuelvan a ser descubiertos, leídos y relacionados entre sí.

Y aquí la infraestructura editorial adquiere una importancia especial. Un CMS preparado para medios digitales puede facilitar que artículos, autores, categorías, etiquetas y otros datos estén correctamente estructurados para incorporar nuevas capas de búsqueda, automatización e inteligencia artificial.

En un momento en el que los buscadores y asistentes externos están utilizando IA para responder directamente a los usuarios, los propios medios tienen además una oportunidad: construir experiencias de respuesta dentro de sus propios entornos y sobre su propio contenido.

La IA puede responder, pero el medio sigue siendo responsable

El experimento de The New York Times y las iniciativas que empiezan a aparecer en otros medios anticipan una discusión que probablemente veremos cada vez con más frecuencia.

La pregunta ya no es si los medios utilizarán inteligencia artificial.

La cuestión será para qué la utilizarán.

Generar más artículos es una posibilidad.

Pero hacer más accesible el conocimiento que una redacción lleva años construyendo puede resultar bastante más interesante.

La IA puede resumir una noticia, conectar diferentes coberturas o ayudar a navegar por miles de artículos. Pero existe una línea que los medios tendrán que definir con claridad: cuándo puede responder automáticamente y cuándo necesita supervisión editorial.

Porque cuando una inteligencia artificial responde dentro de la web de un periódico, para el lector sigue siendo el periódico quien está hablando.

Y precisamente por eso, la innovación tecnológica tendrá que avanzar al mismo ritmo que algo mucho más difícil de construir:

la confianza.

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